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“Somos las personas más amenazadas del departamento”



Así lo denunció el Gestor de Paz del municipio de Quimbaya, Fabio Ospina Zuleta.

Fabio Ospina Zuleta. Gestor de Paz del Municipio de Quimbaya







                        

Por: Luis Fernando Rojas R.
El conflicto armado colombiano ha contado, además de los actores legales e ilegales, con todo un ejército de personas que desde la sociedad civil realiza un trabajo heroico en defensa de sus territorios y comunidades. Su trabajo no tiene remuneración alguna y constantemente están en la mira de cualquiera de los bandos, o de todos.
Ospina Zuleta definió los gestores de paz como “una expresión ciudadana de quienes hemos entendido la necesidad de empoderarnos de temas como el proceso de paz, la lucha contra la megaminería y el derecho de las comunidades campesinas a vivir tranquilamente en su territorio”
Denunció que los gestores de paz no reciben ninguna apoya estatal para el desarrollo de sus actividades, que son las personas más amenazadas del departamento y que su actividad la desarrollan en medio de una completa falta de garantías.
Afirmó que según datos de la Defensoría del Pueblo y de la Unidad de Atención para la Reparación Integral de las Víctimas (UARIV) en el departamento se encuentran registradas un total de 42.000 personas, de las cuales 22.000 habitan en Armenia y el resto en los diferentes municipios. Quimbaya registra una presencia cercana a las 2.000 personas en condición de desplazamiento.
Se refirió al hecho de que Quimbaya además de receptor, también se encuentra catalogado como municipio expulsor de desplazados, lo cual se atribuye más que al fenómeno de la insurgencia armada (que no tiene presencia en los municipios del plan del departamento) a la presencia de bandas de micro tráfico.
Aseguró que las cerca de 2.000 víctimas que viven en Quimbaya, se encuentran organizadas en la Mesa Municipal de Víctimas, “instancia institucional que respetamos pero no compartimos ya que en el marco de la Ley 1448 le quita autonomía a las víctimas”
En cuanto a los programas de atención, aseguro que departamentos y municipios atienden solo la ‘etapa de emergencia’ que consiste en la ayuda humanitaria inicial. No atienden de manera integral a esta población, no existen políticas públicas de orden local, no se realiza una debida caracterización de esta población. “Creo que las víctimas se encuentras en total abandono.”
Por último expresó su preocupación por la suerte que puede correr la implementación de los acuerdos de La Habana, toda vez que “no existe el mismo entusiasmo de los sectores sociales, políticos y sindicales que trabajaron por el sí en el plebiscito del 2 de octubre y tampoco se ve un compromiso de las alcaldías y la institucionalidad, para emprender la construcción del posconflicto”

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