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  COLUMNA DE OPINION: ¿Qué tan imperfecta debe ser la Paz?
Por: julian Feria


Una gran cantidad de frases célebres, ha pronunciado el presidente Santos en medio de todo el proceso de paz que se ha desarrollado con la guerrilla de las FARC. Una de las más recordadas, es la que pronuncio durante una entrevista en septiembre del 2016 con la Agencia francesa de Prensa AFP, en la que se le pregunto si estaba de acuerdo o no con el planteamiento del historiador británico Malcolm Deas quien dijo que Uribe ofrece la paz que los colombianos quieren y no pueden tener y santos la paz que no quieren, pero podrían tener. A lo que respondió: “Ciento por ciento. La paz perfecta no existe, porque la paz perfecta implica la justicia perfecta y la justicia perfecta hace imposible la paz. Es una paz imperfecta, pero siempre, siempre es mejor una paz imperfecta que una guerra perfecta”.
Esta declaración genero todo tipo de reacciones por un lado fueron alabadas por algunos que consideraban que el conflicto en Colombia era demasiado complejo y que, aunque teníamos que tragarnos algunos “sapos”, esto era mejor que seguir matándonos. Por otra parte, otro sector puso el grito en el cielo y le exijo al mandatario de los colombianos justicia contra los personajes que habían desangrado al país por más de 50 años.
En el momento considere validas ambas posturas porque si bien es cierto quisiera ver al señor “timochenko” junto con todos sus “camaradas” en la Cárcel pagando por todos sus delitos. También es cierto que este país no aguantaba un segundo más en esta guerra infame que ha afectado sobre todo a población rural quien es la que realmente comprende los rigores de la guerra mucho más que una persona que desde la comodidad de las urbes se dedica a criticar a través de twitter.

Después vino el circo del plebiscito en donde gano el NO a pesar de los pronósticos por un estrecho margen, pero que se vio empañado por puestas en escena basadas en mentiras, Guerra en Redes sociales, propaganda desleal en medios, supuesta ideología de género camuflada, trampas, marrullerías. Entre otros.  A pesar de que santos había en su momento afirmado que la última palabra la tenían los colombianos y que si decían NO en las urnas renunciaba. 

Aparénteme en el acto final del espectáculo sufrió un caso típico de amnesia temporal, por lo que echándole tierrita al descache del plebiscito logro que la corte constitucional aprobara el “Fast track” para realizar las reformas constitucionales necesarias para la aplicación del acuerdo de paz.

Luego vino el Nobel de paz, los aplausos, lo abrazos, la estampita de la paz, las felicitaciones de altos dignatarios a nivel mundial y hasta el papa francisco anuncio su visita a Colombia después de más de 30 años en los que un sumo pontífice no pisaba el país. sin duda se hace historia en el país

Sin embargo, de repente ahora como que a la corte constitucional le dio por aguarle la fiesta declarando inexequibles los apartados ‘h’ y ‘j’ del procedimiento especial del fast track.
Que establecen que los partidos políticos no podían hacerles modificaciones a los proyectos de ley o de acto legislativo sin contar con el aval del Gobierno. Y que dejaba en pie que las votaciones de esos mismos proyectos se tenían que hacerse en bloque y no artículo por artículo como es la forma ordinaria.
 Jesús Santrick representante de las FARC no se quedó callado y al sentir pasos de gigante no se quedó callado y en las últimas horas le respondió a la corte así: ““los proyectos que han pasado, o están pasando y todos esos cuerpos normativos van a llegar sus inocentes manos, a mi modo de ver para volverlos mierda”.

Ante este panorama a mí me surgió una pregunta: ¿Que tan imperfecta debemos permitir que conviertan estos personajes que no hacen si no dividirnos, el sueño de la paz que es un anhelo de todos los colombianos? O como diría   Santrick será que debemos dejar que nos vuelvan todo mierda sencillamente porque se les antojo.

Amigo lector, la paz no es de Santos, ni Uribe, ni mucho menos de las FARC, la paz es de usted y de mí. Personas comunes poco conocidas que solo queremos un país más justo, con salarios dignos, seguridad en los campos y ciudades, con la posibilidad de debatir con el otro sin necesidad de matarnos. Eso es la verdadera paz, no la que está en acuerdos, ni en los organismos del estado, ni la que les conviene a ciertos sectores. Ya no nos dejemos este tema en la mano de estos personajes. Luchemos por la paz hasta el final.


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