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CRONICA: PARA QUE LA HISTORIA NO SE REPITA

El conflicto armado en Colombia ha sido uno de los conflictos internos más prolongados del mundo y el que sin duda ha dejado miles de víctimas. Sonia Tronches es una mujer indígena perteneciente a la etnia nasa asentada en zona rural del municipio de Jamundí, ubicado al sur del departamento del valle del cauca, hacia el año 2006 fue desplazada por las AUC víctima de la violencia que otrora ejercían grupos de paramilitares comandados por hombres como ever veloza alias HH y el mismo diego Fernando Murillo alias Don Berna. Por el control del territorio y el poder que les brindaba el negocio del narcotráfico.




Sonia troches se dirige con su familia, como lo hacen muchos desplazados en busca de oportunidades hacia el centro del país, por lo que termina ubicándose en el municipio de Ubaté, Cundinamarca, territorio de gente enrruanada, burros con lana y grandes extensiones de territorio dedicadas a la ganadería y a la minería, como generalmente se piensa llego como todo desplazado con el anhelo de comenzar una nueva vida y brindarle un sustento a su familia. Sin embargo, tuvo que enfrentar toda clase de inconvenientes producto de los prejuicios que lastimosamente se han arraigado en la cultura y que sobre todo se mantiene en el imaginario de los pueblos.

Tuvo que enfrentar que por ser indígena se le catalogara como como promotora de pobreza, delincuencia y violencia. Que se le cerraran puertas de empleo y que se colocara en un estado de exclusión, en un sector que muchos catalogan como indeseable. Porque sucede que muchas veces por las acciones unos pocos la grande mayoría sufren las consecuencias.

Cundinamarca no ha sido un departamento exento del tema del conflicto, sin lugar a dudas ha sido uno de los que más víctimas ha entregado, es de conocimiento público como grupos armados llegaron a los pueblos a imponer toques de queda y a  hacer juicos de guerra a campesinos señalados de colaborar con la guerrilla o los paramilitares, cientos y miles de personas fueron despropiadas de su tierra  a la fuerza lo que también ha contribuido al aumento en la cifra de desplazados que para el 01 de abril de 2017, según el registro único de victimas ya alcanza las 8.405.265 personas.

Con este panorama se encontró Sonia quien tratando de huir de la violencia encontró más, sin embargo, esto reactivo el sentido de liderazgo que le había sido inculcado por su familia desde que tenía 12 años, por lo que desde hace varios años viene trabajando en beneficio de la comunidad, con el fin de evitar que su historia de re victimización no se repita.

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